lunes, 14 de mayo de 2012

Creo en la vida, en la noche, en tu alma y no creo en todo lo demás.

     Querer decirte tantas cosas que ni un "hola" me sale. Querer volverte a ver y que me des uno de esos abrazos que me hacían sentir tan bien, tan protegida.
     Somos lo que somos, eso nadie lo va a cambiar, pase lo que pase, lo que nos une es mucho más fuerte que lo que nos separó.
     ¿Y si todo esto es una mentira? ¿Y si en realidad es un gran malentendido? Dudo demasiado eso, pero es algo que me gustaría poder creer. Poder creer, por lo menos así albergo un poco de esperanza de que un día podamos volver a SER. Sí, a ser. A ser lo que éramos, y no lo que somos hoy en día, tres personas separadas por circunstancias ajenas que nuestros corazones dudo que entiendan.
     Me gustaría poder hablar con vos, saber que pensas... ¿Somos simples víctimas? ¿Cómo podemos llegar a saber eso? Creo que es uno de los misterios sin solución en mi vida, por lo menos por ahora.
     ¿Me trago los te quiero olvidados ya en el fondo de mi garganta hace mucho tiempo? Los tengo "por las dudas"... uno nunca sabe, así como nos separamos quizás nos volvamos a unir. Así como nos fuimos dando el espacio que hoy es tan amplio, quizá el día de mañana corramos para lograr acortar distancias.
     No se vos, pero yo te extraño y quisiera decírtelo. No se a vos, pero a mi no me hace bien nada de esto; aunque tenga la sospecha de que a ninguno de nosotros le hace.
     Quien me diga que el amor es la solución, yo lo pongo en duda. Quizá lo es, como quizá no. Quizá somos lo suficientemente ciegos como para no ver lo que tenemos enfrente. Sea como sea, hoy no lo encuentro como solución a nuestro problema, pero el día de mañana sí. No porque sea la solución más sencilla, sino porque sería la más SINCERA.
     Quizá, como comienzan tantos de mis supuestos, es como dice Andrés: "pero el amor es más fuerte"

martes, 20 de marzo de 2012

se que nunca se me va a olvidar tu voz aunque pierda la memoria

      ¿Viste cuando tenes ganas de decir "te quiero" pero no te animas? ¿Viste cuando sentis el miedo de perder a alguien, pero no tener el valor para sobrellevarlo? ¿Viste cuando te callas todas las cosas que tenes ganas de decir por ese nudo incómodo en la garganta? ¿Viste cuando se te llenan los ojos de lágrimas pero no queres que salgan? ¿Viste cuando sentis que sos más débil de lo que creías ser? ¿Viste cuando te sentis fuerte junto a una persona, pero al segundo se te desmorona todo ese mundo que creaste? ¿Alguna vez lo V I V I S T E?
      Creo que hoy fue uno de los peores días. Esos días en los que sentis que hasta el más grande puede debilitarse hasta terminar siendo el más pequeño. Y eso me pasó hoy. Bah, nos pasó. Nos miramos con lágrimas en los ojos pero ninguno quería llorar. Nos reímos, sólo para tapar la tristeza que teníamos. Pintamos una sonrisa en nuestras caras para ocultar lo que de verdad sentimos, para no sentirnos expuestos a la verdad. O por lo menos a ESA verdad, una que duele más que cualquiera, la que puede llegar a derrotar a cualquier corazón.
      Porque me detestaste, pero a la vez me amaste. Porque no pudiste enojarte conmigo y me terminaste dando, como siempre, lo mejor de vos. Porque estuvimos juntos hoy en esta, como en todas. Porque vamos a estar JUNTOS, hoy y siempre



martes, 24 de enero de 2012

E N C O N T R A R M E
Poder saber quién soy, qué quiero ser, qué pretendo ser. Y no lo que los demás pretenden de mí. Eso ya lo tengo bastante en claro.
Y no soy la típica princesa, la que usa vestidos o está siempre arreglada.
Me gusta tener el pelo atado, con mi rasta y mi parte rapada bien marcada. Mis uñas nunca son del mismo color y uso más tiempo mis pulseras de hilo que cualquier otro tipo de aro. Ando siempre a cara lavada y tampoco me pinto demasiado cuando lo hago. 
No me interesan los escrachos fotográficos ni que lo que digo suene lindo, porque lo que digo es lo que siento. Hago las cosas que quiero, sin estar interesada en las miradas ajenas que muchas veces pasan a buscarme y a recriminarme cosas. Tengo días en los que estoy feliz, en los que estoy triste. En los que me siento mal, en los que no quiero ver a nadie. Esos días que me reprochan cosas del pasado, también aparecen. Supongo que como todo el mundo. Supongo. 
Me siento un ente tan incoherente que a mi mismo desconcierto. Me siento gorda y flaca a la vez. Útil e inútil. Puta y santa. Feliz y triste. Linda y fea. Loca y sana. Enojada y totalmente liberada. Culpable e inocente.  Será por eso que me sentí tan identificada con abzurdah. Será por eso que, hoy por hoy, no encajo en los estratos familiares. Será por eso que me siento tan desquiciada que lo único que puedo hacer a veces es llorar y gritar. También tengo ataques de alegría, en los que me limito a reírme y hablar sin razón alguna.
Soy así, histéricamente única.
Soy así, tan inquietante y tan ilógica a la vez que asusto. 

lunes, 16 de enero de 2012

Bailemos bajo la lluvia











¿Cuál es tu castigo en realidad? ¿El silencio o el no querer razonar? 
Contame, que no me doy cuenta.
Ayudame. ¿No ves que sola no puedo?
Nos miramos, me miraste, te miré. El dolor en tus ojos y mi perdón en la sonrisa que asomaba. Te dejo hablando sola, me voy. 
¿Quién llora más por las noches? ¿Tus ojos o mi corazón?  Es que estamos tan ciegas y queremos andar a pasos tan agigantados que ni nos esperamos y no nos damos cuenta que el camino tenemos que caminarlo JUNTAS.
Sabemos cómo son las cosas, pero sólo nosotras dos. Es por eso que te pido perdón. Perdón, perdón, perdón. Digo, pero no hago. Decis, pero tampoco haces. Será por eso que somos tan pero tan parecidas, ¿no? Decimos, decimos.  Herimos, y mucho. Como solo nosotras sabemos hacerlo.
Te pido perdón, nos herimos. Nos amamos. ¿Y si mejor actuamos?

viernes, 16 de diciembre de 2011

Growing up

Son esas situaciones de la vida que uno nunca puede dominar. Si puede predecirlas, entenderlas (superficialmente, claro), intentar buscar una solución. Pero nunca llegará a dominarlas en cuanto sea el momento.
¿A qué momento hago referencia en este preciso momento? Cuando uno se da cuenta que deja atrás cierta parte de la juventud, cuando uno cae en que se le terminó la joda: LA FINALIZACIÓN DEL SECUNDARIO. Y no crean que me hago la dramática porque lo estoy viviendo, sino que es así. O sea, uno cuando termina el secundario sabe lo que se viene. Sabe que va a tener que empezar a estudiar, que va a tener que empezar a tener responsabilidades de mayor rango a las que ya tenía, que las cosas van a empezar a dificultarse un poco más. Y todos te dicen: "ahora vas a ver lo que es la vida" (gracias por recordarmelo la reconcha de tu madre). Pero bueno, las cosas son así, el paso del tiempo nadie lo puede detener y hace unos pocos días, 5º BOD 2011 se despidió del colegio como curso. Triste, feliz, triste feliz, triste. Dejemoslo ahí mejor. 

sábado, 10 de diciembre de 2011

Mamás: una necesidad

¿Cuántas veces dijimos: mi vieja está loca? O una frase que representa muchísimo mejor esta nota: "¡no la soporto más!".
Porque es verdad, todos los adolescentes decimos eso. Todos los adolescentes soñamos con la independencia, con el no vivir más con nuestros viejos, todos queremos tener total libertad sobre nuestras decisiones, todos queremos que nuestras mamás no estén a nuestro lado todo el tiempo. Aunque hay que convenir, también, que es verdad que decimos "mamá, vení", cuando queremos algo; "maaaa", cuando necesitamos algo; "mami", cuando no encontramos algo o el nunca mejor usado "vieja", cuando queremos mostrarle algo de lo que seguro, se va a sentir orgullosa. Porque es así, nosotros "no queremos" a nuestras mamás. Y ¿por qué lo pongo entre comillas? porque en realidad, no las queremos: las amamos, sólo que no nos da el valor para decírselo. Insisto en que el amor que es más difícil de expresar, es el de una madre. Porque es ella la que está cuando nos sentimos mal, cuando lloramos, cuando le gritamos a alguien, cuando algo nos pasa. Y si es así, es porque ella también nos ama, sólo que para ella es muchísimo más fácil demostrarlo. Convengamos que desde que nacimos, que nuestra querida "viejita" nos está dando todo. El alimento, la protección, el hacernos las cosas... Cuando crecemos, no la queremos ver cerca, deseamos que se vaya lo más lejos posible, lejos de nuestros amigos, de nuestros vecinos, de nuestro mundo. Pero ella es incansable, siempre esta ahí, ayudándonos, protegiéndonos, alentándonos a seguir. Ya sea desde el personaje principal cuando nacemos, como desde atrás del escenario, cuando ya somos más grandes. 
Es así: las madres son una necesidad y, a la vez, un deseo. Es un sentimiento un poco ambiguo lo que expresamos: la queremos cerca pero a la vez desearíamos que esté en el faro del fin del mundo. Lo que estamos seguros de ese sentimiento, es que cada vez la queremos más y ella nos quiere más a nosotros. Es inexplicable y conjuntamente sorprendente. 

La inseguridad femenina.

Hay algo de lo que las mujeres estamos 100% seguras: NO NOS QUIERE.
Y no importa cuántas pruebas nos demuestren nuestras amigas para decir lo contrario, no importa cuántas veces nos diga él mismo que nos quiere, no importa ninguna demostración de afecto que tengamos. Siempre va a estar eso por lo que aseguremos, juremos y apostemos que no nos quiere, no le interesamos, o no le gustamos.
Porque es así: para nosotras siempre va a haber una chica más linda, una chica más flaca, una chica más copada, una chica más habladora, una chica más pata, una chica a la que le quede bien esa remera que vos te probaste y tuviste ganas de llorar cuando te viste. Siempre, siempre, siempre. No importa cuantas veces ni quien diga lo contrario: nunca vamos a tener el ego alto.
Porque si, la inseguridad tiene ese privilegio medio anecdótico de ser femenina. El ejemplo más simple y más fresco que se nos viene a nuestra mente es en cuestión de ropa: comparemos cuánto tarda una mujer en elegir una remera y cuánto tarda un hombre. No es que seamos vuelteras ni complicadas, es que somos inseguras. De cómo nos va a quedar, de qué nos van a decir, de que con qué lo vamos a combinar. Y así, podemos estar toda la tarde. Entonces, afirmamos que las mujeres somos INSEGURAS. Y si, esas cuestiones pasan por todos lados. Hasta la más segura tiene, dentro de sí, una pizca de inseguridad avergonzada y escondida dentro, que muy pocas veces deja salir. 
Lo mismo para todo. Y como los hombres no se dan cuenta de ese factor que se llama inseguridad, suelen llamarnos erróneamente "vuelteras", "complicadas" o mucho peor "HISTÉRICAS". En mi opinión, no hay nada peor que decirle histérica a una mujer. A menos que tu intención sea hacerla enojar y correr por tu vida, por lo menos, la maratón de nike de 10km. Porque no es que las mujeres somos histéricas (si bien, ese nombre fue puesto por una hormona femenina. De allí, su asociación al género), sino que la gente nos hace poner histéricas. Pero bueno, eso puede ser tratado en algún libro cuyo nombre podría llegar a ser "Maneras de alejar a una mujer por el resto de su vida", entre otras variantes. Va a sonar un poco contradictorio en esta nota, un tanto también con una anterior en la que se trató un tema similar, pero las mujeres somos histéricas.
Pero, ¿cómo? ¡Recién me dijiste que estaba mal llamar a una mujer así! Si, lo dije. Está mal que llamen a una mujer histérica, porque es como desatar un volcán en calma, pero eso no quiere decir que no lo seamos. También mencioné que está mal aplicado el término histérica cuando una es insegura, que es algo totalmente diferente, pero basándonos en la corta capacidad de sinónimos que los hombres poseen en su mínimo cerebro, hay algunas mujeres que lo aceptan. Personalmente, pienso que eso es una aberración a la Real Academia Española a la hora de hacer su diccionario de sinónimos y antónimos, que sorprendentemente, está hecho por más de un hombre. Así que podemos concluir como empezamos. Esto es una simple divagación para quien quiere y tenga tiempo de leerlo, para que los hombres puedan, quizás en un futuro no tan remoto, lograr entender a las mujeres un poco más. Y quisiera aclarar que esto está muy lejos de ser un monólogo, aunque bien podría hacerse uno de esto. Muchas gracias (: