sábado, 26 de marzo de 2011

tranqui panqui





Guardé mis te quiero y promesas olvidadas; guardé mis tristezas y mis alegrías; guardé mis risas y mis llantos. Guardé todo tan bien, que ya no me acuerdo donde.
Quise empezar todo de nuevo.
Quise empezar a vivir de nuevo.
¿por dónde empiezo?
Por el corazón, me dijo el cerebro.
Por el cerebro, me dijo el corazón.
Quiero limpiar. Limpiar mi cabeza, limpiar mi corazón, limpiar mi mente y mis sentimientos.
¿por dónde empiezo?
Por el corazón, me dijo el corazón.
Por el cerebro, me dijo el cerebro.
¿por qué tanto apuro? ¡si se puede hacer de a poquito!
Me di cuenta. Me cayó la ficha.
Pasito a pasito, los cambios se van haciendo. Pasito a pasito, todo se olvida, se perdona y se termina.
Tranquilo corazón; relajate cerebro... todo a su tiempo!









lejos de aquí





Decidí marcharme. A irme a un lugar mejor. Como todavía no partí, tengo tiempo para pensarlo..
¿a dónde me voy? ¿a mi mente o a mi corazón? No, mejor me voy a tu corazón; me dijiste que tenías un lugar para mí ahí.
¿qué llevo? Lo justo y necesario. Muchas risas, muchos abrazos. Un par de curitas y mimos por las dudas de alguna lastimadura. No me tengo que olvidar de las lágrimas, que siempre son necesarias, como también las cosquillas y las ganas.
¡Ah! ¡Casi me olvido! ¿cómo no me lo iba a llevar? mucho lápiz y papel para poderme expresar. Además de un par de disfraces, en caso de que tenga ganas de jugar.
¿cómo me voy? ¿me tomo un colectivo o mejor saco el boleto de un tren? Mejor pedaleo. Pedaleo y llego lo más lejos que puedo.

viernes, 25 de marzo de 2011

sonrisas

Otra vez lo vi. Otra vez, la misma historia. Otra vez, sus ojos llenos de perdón y por favor me miraban fijamente, a la vez que extendía su mano en busca de una moneda y me regalaba una sonrisa.
Otra vez, sentí. Otra vez, su sonrisa me alegraba el día... pero, el suyo ¿quién lo alegra?
Su día está lleno de miradas frías, vacías y sin sentido, además de algunas que le dan calor y alegría a su vida.
"Que Dios lo bendiga", dice siempre que una mano gentil le acerca una moneda.
Dios te bendiga, pienso yo.
Pienso. Pienso. Pero lo único que se me ocurre es pensar en ellos.
En ellos, me repito
¿En quiénes?
En los que intentan alegrarnos el día.
En los que se calzan los zapatos grandes y la nariz roja y van robando sonrisas.
En los que saben hacer de un globo, una espada o un animal.
En los que deciden sacar a la luz lo que saben para vivir.
En los que más necesitan.
En los que deciden sobrevivir.
Por ellos, siempre tengo una sonrisa.
Por ellos, siempre pienso.


domingo, 6 de marzo de 2011

cualquier semejanza con la realidad, es pura coincidencia.

Convengamos algo: las mujeres somos histéricas.
Sí, lo somos. Lo aceptamos y nos lo bancamos.
Pero no es que vivamos histéricas, los hombres nos hacen poner histéricas. Por ejemplo, cuando una mujer se encuentra en ese estado, es mejor no acercársela. ¿y qué hacen los hombres? vienen, te molestan, te cargosean y te gastan, todo esto siempre acompañado de la típica pregunta "¿te vino"?, a lo que nosotras respondemos con una cara de pocos amigos que dice más de lo que aparenta.
Está bien, nosotras seremos histéricas, pero los hombres son estúpidos. Siempre dicen que a una mujer histérica es mejor no acercársela, pero siempre vienen solos. Bah, vienen solos cuando menos lo esperamos, porque cuando queremos que aparezcan, no dan ni rastros de vida. Y esos momentos en que no da ni señales de vida son eternos para nosotras.
Eternos, duran horas y horas (aunque normalmente son menos de las que pensamos que fueron). Cuando esto sucede, la mujer procede a buscarlo. En el msn, en el facebook, mira el celular a ver si por alguna mínima casualidad le llegó un mensaje y no sonó o justo estábamos en el otro lado de la casa y no lo escuchamos, busca en blogs, twitter y cualquier medio de comunicación en el que se encuentre inscripto el individuo (lo tengamos o no agregado/agendado). Una vez que chekeamos que no está en ninguna de las redes sociales y/o medios de comunicación, buscamos a sus amigos.
"Seguro que salio de joda", pensamos mientras el corazón se nos parte en dos. Sí, se nos parte, porque (lo aceptemos o no) no queremos que salga. ¡menos con amigos! Que salga con amigos implica: joda, alcohol y  minas.... digamos que algo parecido al Sexo, drogas y rock and roll, salvando las distancias. Y no queremos ninguna de estas, a menos que la última seamos nosotras.Entonces, ¿qué hacemos? juramos y rejuramos que no le vamos a hablar mas, que se joda por fiestero, pirata y rompecorazones, que él no sabe la mina que se pierde, llamamos a nuestra mejor amiga para decirle todo lo que nos pasó y todo lo que pensamos sobre él, casi con lágrimas en los ojos y le decimos que nunca le vamos a volver a hablar... a lo que ellas, (como nosotras en el fondo tampoco) no nos creen.
Cortamos y seguimos enojadísimas, que queremos patear todo, hasta el perro ese que vos no quisiste pero tus viejos te lo compraron igual (este es el perfecto ejemplo para el caso del principio: la histeria)
Pero de pronto, la sonrisa estúpida que siempre tenemos cada vez que hablamos o nos hablan de él, reaparece en nuestras caras como el sol que sale todos los días: "Fulanito ha iniciado sesión".
¿qué hacemos las mujeres?: llamamos a nuestra mejor amiga (a todo esto, gastamos aproximadamente toda la tarjeta cargada que tenemos en el celular) para decirle que se conectó.
¿le hablo o no le hablo? la pregunta del millón. Siempre me pregunté como Shakespeare nunca se la planteó, en vez de "ser o no ser". Ventana abierta, su foto con esa sonrisa que siempre nos pudo y con todos sus amigos, cada uno tan pirata como él. Escribimos un "hola" desinteresado, mientras que nos morimos por poner otra cosa.
¿lo mando o no lo mando? Mi dedo me traiciona y apreta Enter. Y en ese preciso momento pensamos: FUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUCK! ¿en qué pensaba? bah, ¿en qué no pensaba? Ahora quedo como una pesada, histérica, gomosa, regalada, cualquier cosa!
Esperamos, cruzamos los dedos y rezamos a San Expedito para que mágicamente la ventana se haya cerrado y no haya leído. Nuestras expectativas crecen al tiempo que no nos responde. Más tranquilas, empezamos a pensar en otra cosa, pero siempre mirando a ver si nos responde...
Titila. Ese naranja inconfundible que nos avisa que respondió. Nuestros nervios incrementan, nos hacemos la desinteresada y la que "estabamos aburridas, por eso le hablamos".
"Me habló!" le escribimos a una amiga, al mismo tiempo que pensamos: seguro que ahora cuelga el parche, mata al loro, hunde el barco y se viene conmigo.


Okey, nosotras somos soñadoras e histéricas.
pero, ¿saben qué? no podemos vivir sin ellos ni ellos sin nosotras.
SUCK IT MEN!