lunes, 11 de febrero de 2013

H A P P I N E S S


- ¿Vos sos feliz?
- Si. Bah, no. Para, no se. Depende de lo que vos llames felicidad.
- Felicidad no es reírse..
- Ya se, entonces... ¿qué es?
- Felicidad, para mí, es saber que no estas solo, y que sean quienes sean las personas con las que estes, te hacen bien.
- Entonces si, soy feliz.



miércoles, 6 de febrero de 2013

- Quiero hablar con vos
- ¿Qué pasó?
- Nada, sólo quiero hablar
- ¿Sobre?
- Nada en especial
- Ah.
- ¿Qué opinas?
- ¿Sobre?
- La vida…
- Que es muy linda para ser tan corta.
- ¿Corta?
- Si, no dura para siempre.
- ¿Y cuándo juramos algo para siempre?
- El para siempre no existe. Es sólo una manera de decir “hasta que quiera”
- Yo creo en el para siempre.

martes, 5 de febrero de 2013

Ya estamos grandes, pensas mientras caes.

Y le dije... "no creo en los finales felices"
Me miró, y nos dimos cuenta de que nada era como antes. Esa confianza que habíamos construido juntos se diluyó en el mar que en ese mismo instante nos estaba separando. Me indigné. ¿Cómo podía ser posible? ¿Cómo a alguien se podría haber imaginado que íbamos a estar así? Justo a la persona a la que le desnudé mi alma, la que hice cómplice de mis miedos e inseguridades; a la que le mostré un rincón de mi imaginación, donde nunca nadie, más que yo, había estado antes; con la que recorrí plazas y parques, como los  delirantes que somos.
"Te quiero", me dijo, justo en el momento en que mi cara expresaba mi enojo. ¿Cómo pude ser tan estúpida de creer todas las promesas? Contuve una lágrima, dos quizás pero la tercera se escapó e intentó abrazarme. Me corrí, me gusta llorar sola y detesto los abrazos. Lo sabe.
Todas las dudas juntas corrían en mi cabeza, no entendía nada y me empezaba a marear un poco. Era la primera vez que me tocaba vivir este tipo de situaciones, creyéndome inmune. En ese momento, entendí que no soy de piedra, pero que es mucho mejor intentar serlo.
Y me repetí: "no creas en los finales felices"