viernes, 25 de marzo de 2011

sonrisas

Otra vez lo vi. Otra vez, la misma historia. Otra vez, sus ojos llenos de perdón y por favor me miraban fijamente, a la vez que extendía su mano en busca de una moneda y me regalaba una sonrisa.
Otra vez, sentí. Otra vez, su sonrisa me alegraba el día... pero, el suyo ¿quién lo alegra?
Su día está lleno de miradas frías, vacías y sin sentido, además de algunas que le dan calor y alegría a su vida.
"Que Dios lo bendiga", dice siempre que una mano gentil le acerca una moneda.
Dios te bendiga, pienso yo.
Pienso. Pienso. Pero lo único que se me ocurre es pensar en ellos.
En ellos, me repito
¿En quiénes?
En los que intentan alegrarnos el día.
En los que se calzan los zapatos grandes y la nariz roja y van robando sonrisas.
En los que saben hacer de un globo, una espada o un animal.
En los que deciden sacar a la luz lo que saben para vivir.
En los que más necesitan.
En los que deciden sobrevivir.
Por ellos, siempre tengo una sonrisa.
Por ellos, siempre pienso.


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